lunes, 9 de agosto de 2010

Papa Negro en el vestuario blanco

En 1929, André Breton publicó el segundo manifiesto surrealista. Y lo que hasta entonces parecían sólo manías (Bretón ya apuntaba maneras peleándose el dadaísta Tristan Tzara) o excentricidades autoritarias del cabecilla surrealista, se convirtieron rápidamente en problemas.
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Breton, líder o mas bien Papa Negro del movimiento vanguardista, se proponía en este segundo documento apuntalar la carga política del Surrealismo, comprometiéndolo mucho más con el marxismo. Pero el asunto se torció. No a todos los surrealistas les gustó la idea. Así que André Bretón excomulgó, condenó y expulsó del grupo a todos aquellos que no coincidían con sus ideas, entre ellos a Roger Vitrac, Philippe Soupault, Antonin Artaud, Salvador Dalí y Robert Desnos.

Hasta ahora
, la coincidencia más cercana que podréis encontrar con el fútbol no aparece por ninguna parte. Podrán creer que entraré a hablar del tema sacándome de la chistera un dato decorativo de la época -que podríamos, y sería divertido introducir-. Pero el asunto no es un partido ni un balonazo. La coincidencia ocurre ochenta años después.


Cada vez que escucho hablar a José Mourinho me desquicio, y pienso en el fundador del surrealismo. Espero los panes duros, los huevos podridos, los tomates, las piedras y zapatos que habrán de llover sobre mi cabeza después de escribir esto .Puede que merezca tales misiles, unos de parte de los estetas ofendidos, otros de de los futboleros serios que piensen que esto es un ejercicio retórico. Pero esperen. Por favor. Pido una oportunidad.
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Tanto el técnico portugués como el escritor francés son hombres de caracter fuerte, potencia creadora e imaginación déspota. Ninguno ha tenido -ni tuvo- distinciones con nadie excepto con ellos mismos. Comunismo aparte -no me interesa si lo es, y no creo que Mourinho lo sea-, ninguno encaja la crítica con facilidad y se revuelven a la primera. A ambos se les esperaba como redentores y, a su manera, no defraudaron.
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Breton, poeta, crítico y motor de lo que fue un movimiento estéticamente más sofisticado y elaborado que el Dadá y el futurismo italiano, logró para sí y su cenáculo expandible (de acuerdo a su humor aumentaba o se reducía) convertir en vanguardia una irracionalidad que estallaría como guerra apenas unos años después. Y lo hizo con inteligencia y cierto oportunismo: haciéndose rodear de las personas correctas, aunque luego, claro está, su vocación de mando fuese más potente que su vocación artística. Es el padre autoritario que Freud siempre soñó en su consulta.
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A José Mourinho, como a Breton, sólo le vale ganar. 14 títulos en las útimas 7 temporadas. Un dato que ya puede despeinar a los que creemos que su amor propio y su petulancia sobrepasan en su estrategia del primer toque y no más. Padre autoritario. Déspota inflexible que sabe también a quién y cómo aproximarse, y que entiende que toda defensa conlleva un acto estético: la victoria.
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Cada vez que leo sus palabras en los titulares ("Aquí nadie juega por lo que costó", "Aquí no se espera a nadie"), algo hace click o crack de menisco. Su tono de padre sabio y severo. Sus modos de Papa Negro y su tufillo bretoncesco tipo "Aquí se hace lo que yo digo, o a la calle os vais todos, hasta el mismísimo Dalí, porque mando yo".UHm... Papa Negro entre Ángeles Blancos con remaches y con el permiso -o el perdón- de Carling.
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Si Mourinho podría ser Bretón en medio de una alucinación merengue, ¿acaso Valdano podría ser Tristan Tzara en modo melancolía? Mejor ni pensarlo. Si entre poetas cualquier desenlace es fatal, ¿qué podría ocurrir entre un Papa Negro futbolista y un poeta ofensivo con pretensiones literarias?

Lo mejor será sentarse a redactar un cadaver exquisito antes de que comience la temporada. Propongo el primer doblez del folio: DESPUÉS DE HACERSE EL TURCO, EL MAESTRO GUTIÉRREZ DEJÓ EL 14 EN BUENAS BOTAS. Quien quiera continuar la seguidilla surrealista, escriba una frase de acuerdo a la receta del automatismo psíquico (no piense, como ir a un examen sin estudiar). Al final, veremos qué nos sale de este cadaver exquisito en los comentarios del post. Del Papa Negro, ya hablaremos en mayo del año que viene. Ésa, señores, ya es otra historia.

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